Bridgestone está difundiendo en Europa un innovador sistema de control de la presión, el TPMS (Tyre Pressure Monitoring System), con el objetivo de proporcionar un sistema de mantenimiento del nivel de presión más completo a sus flotas clientes. Con este servicio, proporcionado por Truck Point, no solo se identifican los neumáticos que requieren atención sino que se presta el servicio necesario para que vuelvan a estar en condiciones óptimas.

Los dos principales beneficios que aporta este sistema a las flotas son un consumo eficiente de combustible y una reducción de las averías.

Los estudios muestran que los neumáticos que circulan con baja presión incrementan el consumo de combustible, y por tanto, las emisiones de CO2. Por ejemplo, un neumático con una presión recomendada de 9 bar utilizará un 5% más de combustible cuando circula con una presión de 7 bar.

“Los estudios internos realizados nos permiten observar que de media, un 25% de los neumáticos de las flotas circulan con la presión, al menos un 10% por debajo de los niveles recomendados y más del 5% al menos un 20% por debajo de dichos niveles”, señaló Neil Purves, Director Senior de la División de Negocio de Innovación de Productos Comerciales de Bridgestone Europa. “Con este `promedio´ en las condiciones de presión, el consumo de las flotas puede ser un 0,6% mayor, que sí todos los neumáticos circularan con los niveles de presión recomendados.”

Las averías en la carretera, a menudo, son provocadas por pequeños pinchazos: un clavo puede penetrar en un neumático y estar ahí días, e incluso semanas, sin que se detecte la pérdida de presión. Incluso, a veces la fuga no se percibe en absoluto y el neumático sigue circulando hasta un punto en que falla y entonces se produce una pérdida brusca de presión. En este caso, la avería en carretera, no solo será más costosa que un cambio de neumático normal, sino que, además, el vehículo deberá detenerse hasta que el servicio de reparación se lleve a cabo y se perderá el valor de la carcasa del neumático. Además, un reventón del neumático puede provocar el lanzamiento de partes del mismo a la carretera poniendo en peligro a otros usuarios de la vía.

“El sistema TPMS de Bridgestone puede, incluso, detectar pequeñas pérdidas debido a penetraciones, lo que permite hacer la reparación in situ y así evitar el alto coste de una avería en carretera”, afirma Neil Purves de Bridgestone Europa.

Asimismo, además de los beneficios en cuanto a mejora del consumo de combustible y disminución de las averías, un neumático que rueda con condiciones de presión óptimas tendrá una mayor vida útil y la carcasa estará en mejores condiciones para ser recauchutada.

Las pruebas realizadas en Europa el pasado año usando miles de sensores TPMS de Bridgestone muestran las ventajas claramente: “El sistema nos interesó inmediatamente cuando oímos hablar de él”, reconoce Peter Eriksen, Director Técnico de CDK, uno de los primeros clientes en usar el sistema TPMS de Bridgestone. “usando este sencillo dispositivo en todos los neumáticos de nuestros vehículos de Arla, en Dinamarca, Suecia y Reino Unido podemos ahorrar 350.000 litros de combustible y 945 toneladas de emisiones de CO2 al año. La decisión a tomar fue obvia. Además, nos permite detector los pinchazos más rápido y evitar potenciales averías en la carretera.”

Descripción del Sistema
El sistema comprende un sensor montado en la válvula, un receptor instalado en la entrada de la sede de la flota, un sistema de datos instalado en la “nube” y en el servicio del proveedor de neumáticos.

El pequeño sensor utiliza tecnologías patentadas de baja potencia que permite enviar una señal cada 6 segundos, con una batería de al menos tres años de vida. Se han desarrollado tres versiones para un montaje óptimo cualquiera que sea la posición del neumático en el camión o autobús. El sensor envía datos sobre la presión y la temperatura, así como un ID que permite atribuir la presión correcta a cada vehículo específico y a cada posición del neumático.

El receptor de la entrada consiste en 4 torres conectadas inalámbricamente y funciona con pilas (con cargador de panel solar). Cuando un vehículo equipado con los sensores TPMS de Bridgestone atraviesa la entrada, las torres capturan los datos del neumático y las envían a la base de datos de Bridgestone. Si se detecta un nivel de presión muy bajo, los datos son enviados inmediatamente.

Un receptor de mano permite al TPMS funcionar con el sistema Bridgestone T2i; especialmente útil para aquellos lugares donde la puerta de entrada puede ser impracticable.

El sistema central de datos T2s recibe datos desde la entrada o desde el T2i y los coteja con los del sensor ID de la flota específica, el vehículo, la posición de la rueda y la presión recomendada. La medida de la presión indicará si el neumático necesita el mantenimiento habitual o una intervención urgente.

En el caso que sea necesaria una intervención urgente (por ejemplo, si la presión es un 20% más baja de lo recomendado), se envía un mensaje automáticamente a la flota y al servicio proveedor que se coordinan para asegurar que el vehículo es inmovilizado y se haga una investigación.

El servicio de Bridgestone proporciona un curso de formación a las flotas para que gestionen correctamente los mensajes entrantes y lleven a cabo las acciones necesarias en tiempo y forma adecuados.