Historias apasionantes Episodio 4: En montaña

Por Fabio Verhelst

jun. 26 2018

En una moto, no se va de A a B, sino que se flota de historia en historia. A veces se encuentra una gema en cada kilómetro. En cada curva. En cada sonrisa. En Historias apasionantes, nuestro objetivo es capturar esos momentos y compartirlos.

Como destino de motociclismo, es difícil superar Austria. Las montañas se convierten en patios de recreo y la pasión, en velocidad.
Rik van Gerwen , Piloto de motos Bridgestone

Resumen

Viajar te hace humilde, te recuerda lo pequeño que eres. Al menos, eso es lo que nuestro narrador, Rik van Gerwen, cree mientras pasa de las onduladas colinas del oeste de Austria a la región montañosa del Tirol. Estos picos son lo más cerca que un motociclista puede llegar al cielo de las motos, y a lo largo del camino, nos encontramos con uno de los aficionados más alegres: Hubert Fritz, presidente del Ducati Club Tirol y “rey a media jornada” de la montaña.

Tras enseñarle su casa, Fritz se marcha con van Gerwen al Museo de la Motocicleta de Montaña para dar una vuelta rápida, pero no sin antes disfrutar de un hermoso paseo hasta la cima. Al darle gas a la Ducati de Fritz, esta ruge ladera arriba, y el viaje pronto se convierte en una escena de una película de James Bond: los neumáticos recorren el asfalto soleado y el agua derretida, e incluso uno o dos recodos con hielo. En el museo, hablan de todo un poco, desde motos y neumáticos hasta cómo sería un día perfecto para conducir.

Mientras van Gerwen vuelve a descender la montaña, comienza a darse cuenta de que los recuerdos de este viaje no tienen precio. Sin embargo, está buscando algo más tangible, con un poco de historia. En la mente le resuena un tañido y se acuerda de visitar a Wouter, un granjero, herrero y campanero de la zona. El proceso de fabricación de un neumático requiere tiempo, energía y dedicación, un enfoque que Wouter también aplica con sus cencerros artesanos. Con técnicas y maquinaria de principios del siglo XX, es de los pocos artesanos que sus clientes, los ganaderos alpinos, encuentran en activo.

Tras llevarse su propio cencerro de recuerdo, van Gerwen sale a completar la última etapa de su viaje, que incluye un santuario para maníacos del motor, un plato típico y una prenda de cuero única.